II Trobades Internacionals d’observatoris contra l’ LGTBI-FÓBIA

Hace 45 años salí de mi casa temblándome las piernas para ir al mitin que el Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria (MHAR) habíamos convocado un 25 de junio en Sevilla para reivindicar la abolición de la Ley de Peligrosidad Social y para pedir que los presos y presas que estaban en las cárceles por su orientación o identidad sexual salieran a las calles.
Recién muerto el dictador y en un país todavía preconstitucional, nos encontramos con una asistencia masiva, ¡había ansia de libertad! Todo el maltrato y la falta de oportunidades de una sociedad tan oscura como aquella en la que crecí pasaron en ese momento por mi mente antes de pronunciar las primeras palabras que daba ante un auditorio semejante: “Nos llaman peligrosos porque subvertimos el orden establecido, pero peligrosos son los que evaden capitales y provocan el paro”. Las piernas me dejaron de temblar.
Nos vinimos arriba y ese mitin derivó en la primera manifestación por la libertad sexual de Andalucía. Salimos a la calle con orgullo, negándonos a seguir sintiendo miedo por ser quienes éramos, negándonos a seguir asumiendo las condiciones infrahumanas y el atropello de derechos humanos al que el régimen franquista nos sometió a las personas de la diversidad sexual.
Ese mismo día desplegamos una pancarta de cincuenta metros en La Giralda que decía “Libertad Sexual”. Un día sonoro, Sevilla inundada de mariquitas sin miedo a darse la mano, a besarse, a expresarse, de mujeres trans que caminaban contando animadamente sus batallitas, su gran batalla por ser. Ese jolgorio revolucionario de quienes se habían hartado de estar en silencio, ante la atónita mirada de los des acostumbrados transeúntes, fue uno de los caminares colectivos que abrieron nuestra democracia, las personas LGTBIQ también contribuimos a su construcción, fuimos parte del ruido que vino a cambiarlo todo.
Cuatro décadas después, lo que parecía imposible nos vuelve a helar el corazón, la resurrección y el auge de los discursos fascistas y reaccionarios que nos quieren devolver a la España del blanco y negro, la resurrección del argumentario franquista, volviéndonos a situar a las personas trans en el peligro social, criminalizando nuestras vidas y las de nuestras familias, las amenazas de la derecha ultra derechizada y la propia ultraderecha de derogar las leyes de protección y reconocimiento de las personas LGTBIQ, unido a que PSOE, una fuerza política identificada por la ciudadanía en el espectro de la izquierda, no solo ha asumido argumentarios reaccionarios con respecto a las personas trans, sino que ha sido fuente de inspiración para la ultraderecha, convierte en especialmente preocupante el momento histórico en el que nos encontramos.
En la experiencia que he tenido durante la larga y dura lucha por conseguir la Ley Trans, junto a los colectivos trans, junto a las familias, no nos resignamos. Y, sin esta tenacidad y resistencia, no habríamos conseguido el mayor avance para las personas trans en toda la democracia. Si alguien se ganó mi confianza y admiración en ese camino fue la Ministra de Igualdad, Irene Montero, y se las ganó a pulso, junto a su equipo en el Ministerio, aguantando una campaña de acoso brutal por tierra, mar y aire, dando la batalla en el Gobierno ante las retrógradas posiciones ideológicas de la entonces poderosa Carmen Calvo y las tretas del socio mayoritario para evitar que la ley saliera adelante. Nadie daba un duro, decían “no se puede”, “no podéis”, “el PSOE no va a ceder”, “no vais a ningún lado”. No apagamos nuestro ruido.
No voy a pedir disculpas por las molestias a un PSOE que se negaba a reconocer nuestros derechos humanos a pesar de no querer soltar la bandera LGTBIQ y que nunca se le olvide el pin en la solapa. Considero extremadamente necesaria una fuerza política que se atreva a causar molestias a quien no quiera causar mejora en las condiciones de vida de la ciudadanía o de los sectores más vulnerables de ella, que se atreva a ejercer la convicción y la valentía a pesar del alto coste disuasorio, de la violencia política y personal, que se atreva a escuchar al movimiento social, a acompañarle y a llevar sus demandas y reivindicaciones al BOE, se tenga enfrente a quien se tenga.
La criminalización de la valentía y la convicción en política con expresiones como inflexible, cabezota o extremista no hacen sino señalarlas como artífices de lo que realmente abre brecha ante situaciones que el poder se resiste a cambiar. Lo sé de buena tinta.
Igual que salimos a las calles en el 78, os pido en el nombre de nuestras antecesoras que no os tiemblen las piernas este 28 de marzo. Os pido ser parte del ruido para llenar las urnas de furia arco iris, por las candidaturas de inflexibles y cabezotas que en derechos LGTBIQ no vienen con promesas, sino con derechos publicados en BOE y son condición de posibilidad para seguir avanzando.
Estamos muy contentas de anunciaros que hoy estrenamos la web de Plataforma Trans!
Un espacio que nace para ser un punto de información, encuentro y referencia para las personas trans y sus familias, así como un recurso al servicio de la sociedad en general que la acerque al conocimiento de nuestra realidad.
Estar pendientes! Próximamente se acercan cositas!
El 29% de las personas LGTBIQ+ ha sufrido acoso en algún momento en los últimos cinco años, el 27,5% ha sufrido discriminación y el 8,6% alguna agresión física o sexual. Sin embargo, menos de un 20% ha denunciado alguno de estos hechos ante la Policía o ante alguna otra autoridad.
Son algunos datos de la encuesta Estado LGTBI+ 2023 elaborada por 40db para la Federación Estatal LGTBI+ (FELGTB) y que presentó ayer, 17 de mayo, Día contra la LGTBIfobia. Extrapolando esos datos en base a la población, el estudio apuntaría que entre 950.000 y 1.100.000 personas habrían sido acosadas, entre 900.000 y 1.050.000 personas habrían sufrido discriminación, y entre 283.000 y 325.000 personas habrían sido agredidas física o sexualmente.
La encuesta, basada en una muestra de 800 entrevistas, pregunta por la percepción de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La respuesta es clara: el porcentaje de las personas que perciben que no están comprometidas con los derechos de las personas LGTBIQ+ suma un 69,9%. Las que piensan que el compromiso es mucho o bastante suman 24,5%.
Para la FELGTB, esto contribuye a explicar uno de los datos más preocupante de la encuesta, que es clara al señalar que existe una infradenuncia de estas situaciones. Una encuesta europea del año 2021 ya apuntó en esta dirección, al señalar que el 24% de las víctimas europeas de delitos de odio no denunciaban por desconfiar de la Policía.
De hecho, solo el 29,3% de quienes sufrieron alguna situación de acoso, discriminación o agresión acudió a denunciarla. Sin embargo, las personas LGTBIQ+ sí parecen confiar en los colectivos, ya que muchas veces optan por no denunciar ante la Policía y buscar apoyo en ellos.
El estudio contrasta los datos obtenidos con los delitos conocidos por el Ministerio de Interior, que presenta informes anuales sobre la evolución de los delitos de odio. Según Interior, en los últimos cinco años se recogieron 1.511 delitos de odio. Según los datos de la encuesta Estado LGTBI+, hubo al menos 56.000 denuncias por agresiones en los últimos, lo que supone “un fuerte descuadre”.
La situación preocupa a la FELGTB hasta el punto de que esta entidad pedirá una reunión con el ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, en los próximos días. Por un lado, la federación cree que puede haber problemas por parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en la identificación de los delitos de odio como tales. Por otro, ven necesario abordar la desconfianza del colectivo en las fuerzas de seguridad.
“Es cierto que reciben formación pero muchas veces es una charla y no profundizan”, valora Uge Sangil, presidenta de la FELGTB. “Lo que vemos con esta encuesta es que a las personas LGTBIQ+ les cuesta acercarse a las comisarías; lo imaginábamos pero nos hemos quedado sorprendidos al ver la magnitud de los datos”, dice Sangil, que cree que este problema se puede estar produciendo con otros colectivos.
“Tenemos que abordar este asunto porque no puede ser que la Policía produzca miedo”, ha explicado tras la presentación del informe, en la que también han participado la vocal de delitos de odio de la Federación, Laura González, y el secretario de Organización de la Federación Estatal LGTBI+, Ignacio Paredero.
La encuesta pone de manifiesto también que son las personas trans y las mujeres quienes sufren con mayor frecuencia este tipo de discriminación. Además, muestra que las personas jóvenes y quienes tienen menos recursos tienen mayor riesgo de sufrir incidentes de odio. Casi cuatro de cada 10 menores de 34 años han sufrido acoso o discriminación por ser LGTBI+ y más de una de cada 10 (11%) personas LGTBI+ de entre 24 y 35 años ha sufrido alguna agresión física o sexual. De entre las personas LGTBIQ+ que cobran menos de 1.000 euros al mes, un 32% ha sufrido acoso, un 35% discriminación y un 10% alguna agresión.
Sangil puso los datos en contexto con la situación política, ya que “justo hace cinco años, en 2018, la ultraderecha irrumpió en las instituciones públicas, en concreto en el parlamento andaluz, y viralizó su discurso racista, machista y LGTBIfóbico”. “Desde entonces, los discursos de odio se han radicalizado en nuestro país y las agresiones contra el colectivo han ido en aumento”, ha explicado en relación a los datos de Interior que apuntan a un crecimiento del 68% de los delitos de odio contra personas LGTBIQ+ de 2020 a 2021.
Por eso ha hecho un llamamiento de cara a las próximas elecciones para que “la mayoría progresista salga a votar contra el odio y en favor de los derechos LGTBI+”. “Partidos como Vox y el PP, que nos insultan y señalan en la esfera pública, no pueden tener en sus manos las leyes que regulan nuestros derechos. Quieren volver a meternos en el armario, les molestamos, y no podemos permitir que sean quienes nos gobiernen”, ha defendido.
La federación ha presentado la publicación Odio Diario, un periódico compuesto exclusivamente por noticias reales de declaraciones que ponen en el punto de mira al colectivo LGTBI+ y sus derechos y de casos de agresiones y discriminación que se producen en el clima social de odio que generan y que forman parte de su campaña para denunciar el odio contra el colectivo.
https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/encuesta-FELGTB-estado-odio-
Por María Martínez Collado
Mar Cambrollé es una reconocida activista por los derechos del colectivo LGTBIQ+ en España. Fue una de las fundadoras del Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria en Sevilla durante los años setenta y de la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA)-Sylvia Rivera, de la que es presidenta. También encabeza la Federación Plataforma Trans desde su creación.
En 2014 fue una de los promotoras de la Ley Integral de Transexualidad aprobada por Andalucía, pionera tanto en Europa como en nuestro país. Esta nueva norma condujo a la despatologización de las identidades de las personas transgénero y reconoció que los humanos pueden elegir libremente su identidad. También ha sido una de las impulsoras de la Ley para la Igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos LGTBI, promulgada recientemente por el el Ministerio de Igualdad. Además, esta misma semana ha anunciado que cerraría la lista de Roberto Sotomayor, candidato por Podemos-IU a la Alcaldía de Madrid.
En una entrevista con Público, la candidata reflexiona sobre la situación de las personas trans durante los últimos años, los debates dentro de la izquierda y el feminismo.
Yo creo que ha pasado algo muy peligroso. En 2019, cuando se inicia el trámite de la ley trans estatal, coincide con que Podemos entra en el Gobierno y el Ministerio de Igualdad cambia su dirigente, de Carmen Calvo a Irene Montero. A su vez, hay una conciencia en ese tiempo donde, como si fuera un mantra se arremete contra lo trans. Yo creo que el origen está en ese documento que sacó el PSOE, firmado por Calvo, siendo vicepresidenta, y que firmaron otros ministros y más miembros de los socialistas. Un manifiesto que a mí, sinceramente, me trasladó a los peores tiempos del franquismo, con una terminología similar que nos señalaba, que nos situaba como un peligro social. Me recordó a aquella ley de peligrosidad social de Franco, que tanto nos costó luchar para que fuera abolida y por la que tantas personas fueron presas. Como cuando en el franquismo se negaban a reconocer nuestra identidad porque decían que éramos ficción de hembra.
En España, a pesar de llegar tarde, el primer cambio de nombre tuvo lugar en1987, previa cirugía genital y previo expediente judicial. Ambas cuestiones, hay que aclarar, que tenía que pagárselas cada persona. Es decir, ni la sanidad pública ni la justicia eran gratuitas. Había que disponer de tres millones y medio de las antiguas pesetas para poder proceder. Una vez que tú tenías tu cambio de nombre, como la partida de nacimiento no se cambiaba, no nos permitían una boda porque decían de nuevo que éramos la ficción de hembra. Con lo cual, todo esto lo hemos escuchado antes. Lo que han hecho las transodiantes es desempolvar del franquismo y de la dictadura las peores cosas que se decían de nosotras y ponerlas en circulación.
Todo lo anterior ha supuesto una gran violencia que hemos vivido en redes sociales y lo último que estamos viviendo es el salto a la calle. Y esto sí que es muy peligroso. Así que aprovecho y os doy la primicia: nosotras hace dos días hemos solicitado una reunión urgente con la Fiscalía General del Estado y con el ministro de Interior. Asimismo, hemos mandado una misiva a todos los grupos con representación parlamentaria porque esto ya es una cuestión de Estado, es una cuestión política. Lo próximo que se avecina será una desgracia que tendremos que lamentar.
Hay como un protocolo: primero, crear una campaña de intoxicación social; segundo, demonizar al sujeto al que se quiere oprimir, presentarlo como un mal social, como un peligro; y luego llegan los insultos, las vejaciones y la violencia. Yo jamás hubiese pensado que en redes sociales se podía acumular tanta violencia. Esto que está pasando con nosotros no duraría ni cinco minutos contra las personas negras. Si se dijera que los negros no deberían tener los mismos derechos, que no son personas o aquello que se dijo para poderles hacer esclavos, que no tenían alma (claro, si no tienes alma, no eres un ser humano y por lo tanto puedes ser esclavo). Hoy ya eso es impensable, yo no me imagino que en un acto que se hiciera contra el racismo se presentaran a boicotearlo. De hecho, en nuestros actos ni siquiera la ultraderecha política es la que aparece. Están apareciendo estas mujeres que pertenecen a movimientos transodiantes, antiderechos trans, que siguen al 100% el pensamiento ideológico de la ultraderecha. Pero ellas van más allá, se han envalentonado y no hay una reacción, no hay una respuesta por parte del Estado de Derecho para protegernos.
La libertad de expresión que ellas buscan es el derecho que tenemos todas y todos a expresar nuestras ideas por cualquier medio. Pero se les olvida la coletilla final: siempre que no atente contra la dignidad de personas vulnerables. Eso también lo recoge la Constitución. La libertad de expresión está limitada. Libertad de expresión no es decir que las mujeres se merecen una paliza o que los agresores que agreden a las mujeres alguna razón tendrán. Eso no es libertad de expresión. No es libertad de expresión decir que el 90% de los migrantes son unos delincuentes o que son los que nos quitan el trabajo. Eso no es libertad de expresión. Eso tiene una intencionalidad totalmente basada en el odio. A las personas migrantes, basada en el odio.
Lo que sí nos duele muchísimo es que parece que se ha levantado la veda para cazar a las personas trans. Algo que también me traslada a los 80, cuando la ultraderecha salía a la casa del travelo. Aquello que hemos visto en la serie de la Veneno no es ficción. La ultraderecha salía con bates de beisbol y nos golpeaba. Hasta que sucedió el hecho lamentable de 1991, cuando cinco skinhead asesinaron a patadas a Sonia Rescalvo en Barcelona. Esto es lo que conlleva siempre el discurso hablado y escrito de odio: es la antesala de las agresiones.
Yo creo que hay algo que parece que olvidamos. Esta corriente negacionista, que niega la violencia de genero, a las personas migrantes, el hecho trans… En el fondo no niegan que existamos, lo que niegan es que tengamos acceso a sus mismos derechos. Es un negacionismo del estatus de igualdad. Porque a mi me nieguen, no voy a dejar de existir. Seguiré existiendo. El dilema están en si existo con derechos o sin derechos.
Yo creo que una sociedad democrática de un Estado de Derecho no se puede permitir que ningún grupo humano viva en desigualdad porque entonces no es una democracia plena. Creo que hay una gran tarea, sobre todo en la educación. Deberíamos de tener, como ya tienen otros países europeos, una asignatura de obligado cumplimiento para que los adolescentes se les enseñe a convivir con la diversidad en general. Educar en el respeto a la diversidad nos haría un país mejor. Siempre es mejor el respeto que la intolerancia y el odio. Lo que no tendríamos que dejar cabida en nuestra sociedad es para el odio a nadie por ninguna circunstancia.
Pero urge actuar. Esta habiendo una gran dejación por parte de la Fiscalía que debería de actuar de oficio ante este pico de violencia. A mí no me tienen por qué tratar en masculino. Tú puedes opinar para ti, eres libre de pensar que yo no soy una mujer, pero expresarlo públicamente es un atentado contra mi dignidad y contra la legalidad. La ley de cambio registral, no la de ahora, hasta incluso la anterior ya decía que las personas una vez que han accedido al cambiado registral les son inherentes obligaciones y derechos del mismo sexo y se merecen el respeto de particulares y de instituciones. Tú puedes pensar, eres libre de pensar como quieras y yo no quiero imponer que tu pienses otra cosa porque hasta eso voy a respetarlo. Pero que hagas propaganda pública de eso, no, porque eso ya es odio. Entramos en el terreno vejatorio y humillante. Yo soy una mujer en mis obligaciones, pero también en mis derechos.
Yo he hablado de movimiento transodiante. Jamás le voy a regalar el apellido de feminismo a quien hace promulgar este tipo de ideas transexcluyentes. El feminismo precisamente ha estado luchando contra los estereotipos de género, ha luchado contra el genitocentrismo, el que las mujeres no solamente seamos concebidas como vulvas funcionales al servicio del macho y como máquinas de reproducir. El feminismo nunca ha sido la herramienta para difundir odio o para reprimir a otras personas, sino que ha sido una herramienta para hacer sociedades más igualitarias para todas y para todos, también para los hombres. Por lo tanto, bajo su nombre no caben este tipo de prácticas. Podrán llamarse de otra manera, pero no feminismo.
¿Qué pienso de que haya mujeres que piensen así? Tampoco es algo nuevo. Esto nace en los 80 en EEUU con una de sus máximas teóricas, Jane Raymond, cuando en uno de sus libros deja claro cuál es el planteamiento ideológico y filosófico de esta corriente. En esas páginas llega a decir que lo mejor que puede pasar con las personas trans es eliminarlas de la existencia. Es un grito al exterminio, es un grito nazi.
En el fondo no son tan descaradas de pedir que se nos extermine ahora, pero ese el objetivo de estos movimientos antiderechos trans.
Y solamente me gustaría, para que todas, todos y todes reflexionemos, que pongamos atención en lo siguiente: en Florida han triunfado los movimientos antiderechos trans junto con la derecha política. Han abolido las leyes de protección a las personas trans y ahora se plantean eliminar el derecho al aborto. Cuando abrimos la puerta, sea por donde se abra, primero vendrán por mí, mañana por ti y pasado con la de enfrente. Vendrán a por todas porque esto es puro totalitarismo, puro nazismo, pura intolerancia, se tiña o se quiera vestir perversamente con el nombre del feminismo.
Yo he tomado la determinación de apoyar la candidatura de Roberto Sotomayor porque me parece fundamental que entremos en el Ayuntamiento para mejorar, no la calidad de vida de las personas trans, sino de todas y todos los madrileños. Para que tengamos mejor sanidad publica y no la sanidad con falta de facultativos, con una gran precariedad, con malas practicas y condiciones de trabajo, que al final repercute en larga listas de espera. Para que tengamos barrios seguros e inclusivos.
Queremos que la ley trans aprobada en 2016 no sea un papel mojado, sino que aquello nos de seguridad y nuestros derechos. Y que nuestros símbolos no sean expulsados como quieren expulsarlos fuera del imaginario común, como se planteó el alcalde José Luis Martínez-Almeida sobre llevarse la manifestación del Orgullo a las afueras. En el fondo, los símbolos del colectivo LGTBIQ+ son los símbolos del respeto, de la libertad, de la diversidad. no son símbolos solo de los gays, lesbianas, trans, bisexuales: es el símbolo de todos los ciudadanos. Un país más libre, más inclusivo, es mejor para todas y para todos.
Principalmente, si gobernamos se mejoraría la sanidad publica, las condiciones de servicios públicos para todos los barrios. Es importante para nuestro colectivo tener una concejalía de Igualdad y LGTBIQ+ en el Ayuntamiento para que nuestra voz forme parte del propio Gobierno y la creación de un centro de memoria y de encuentro del colectivo. Creo que es importante también implementar desde lo local aquello que ya prevé la ley estatal.
Es importante aquello de hacer políticas de empleo dentro del propio Ayuntamiento y sacar algunas, como hace ya por ejemplo Aragón, para personas trans que estén cualificadas para lo que se requiera. Hay que hacer una reserva de plazas, hay que premiar y puntuar a aquellas empresas subcontratadas por el Ayuntamiento. Limpieza, parques y jardines, cuidados, todas esas empresas que hagan también una reserva para las gente trans. Y esto no es algo que nos merezcamos por el hecho de ser trans. Esta es la respuesta a la brutal exclusión laboral que sufrimos y creo que también los Gobiernos los Estados las instituciones tienen que poner remedio cuando existen estas situaciones tan graves, es una lacra que sufrimos.
El empleo tiene que ver con la dignidad. Muchas veces algunas izquierdas más casposas han tendido a decir vamos a hablar de lo del comer, vamos a hablar de lo material y yo veo que están completamente obnubilados o no entienden, por ejemplo, que sin el derecho al trabajo de las personas trans no puedo tener dignidad, ni puedo comer ni puedo tener un techo. Estamos hablando de lo material, de algo que golpea lo material. Muchas veces se es suave cuando se dice que las personas trans tienen altos índices de paro y, mire usted, paro no. Porque paro es una situación coyuntural, donde yo he perdido el trabajo, pero nosotras nos enfrentamos a un mercado laboral cerrado a cal y canto. Estas situaciones extremas son las que requieren por parte de sociedades democráticas la responsabilidad de activar políticas para que todos podamos estar al mismo nivel.
Aquí hay un hecho real, histórico y constatable. Yo creo que el PSOE, sin lugar a duda, ha sido artífice de grandes avances y de haber hecho posible junto con los movimientos sociales la llegada de la democracia a este país. Pero el PSOE a veces entra en unas dinámicas que le es más fácil a veces girar para la derecha, que girar para la izquierda. Yo creo que este Gobierno de coalición ha dejado patente la necesidad de que no se gobierne con esas mayorías absolutas ni ese bipartidismo que, al final, alternaban en el poder, pero poco avanzaba. Creo que se ha notado el Gobierno de coalición en los avances y no quiero hacer propaganda pero la subida del salario mínimo, el ingreso mínimo vital, la reforma de la ley del aborto han sido grandes avances. Incluso la ley del sí es sí, por mucho que le hayan dado ahora pandereta. Me parece indecente que se haya querido pactar con gente que ha negado siempre la violencia de género.
Pero también me parece importante que la izquierda no pierda su espacio. Si la izquierda en la operación de marketing se vende como un espacio político por el que todo el mundo se está peleando, que es el centro, dónde vamos a quedar la gente de izquierdas y la gente que está indignada por las largas listas de espera en la sanidad, por los largos tiempos de paro, por las malas condiciones de servicios públicos, por los abusivos intereses que pone la banca… Yo creo que retrotraernos de nuevo a que nuestra palabra, si me bajé o no me bajé las bragas, si me resistí o no me resistí, me parece un atraso. Creo que es necesario a nivel estatal que la izquierda tenga su identidad propia y es necesario ir de la mano del PSOE para que en algunos momentos que pueda tener esa debilidad de mirar a la derecha, le hagamos mirar a la izquierda.
Yo creo que se han pedido unas primarias libres. Se ha pedido también que Podemos, que es una entidad que está gobernando y que ha demostrado una gran resolución a la hora de gobernar en ayuntamientos y comunidades pueda hablar de tú a tú con otras fuerzas políticas, pero que ninguna fagocite a otra. Hablemos en igualdad de condiciones y con los mismos espacios. Yo creo que ahí está el reto. El reto está en que nosotras creemos que es importante la unidad de la izquierda, pero a la vez todo el mundo no entiende igual qué es la izquierda.
Y, además, algunos igual olvidan que precisamente si hemos tenido democracia es porque los trabajadores hemos hecho mucho ruido para que las empresas nos escucharan. Si las mujeres tenemos derechos es porque hemos hecho ruido en las calles. Cuando hablo de ruido hablo de luchar con dignidad por nuestros derechos. Mientras existan condiciones de desigualdad, el ruido es un acto digno para conseguir derechos.
Yo opino de verdad que primero objetivamente hay que reconocer que los avances que ha conseguido Irene Montero a partir de todas su propuestas legislativas han situado a España en un baluarte a nivel europeo, y que jamás ni las mujeres ni otros colectivos hemos tenido ni una mejor ministra, ni una garantía de derechos mayor.
Y, por otro lado, empatizo con ella porque, claro, es como el clavo que destaca, martillazo que te doy. Y no sólo Montero, cualquier persona, porque yo también lo he vivido, a cualquiera que se mantiene firme en sus convicciones le pasa. Si yo no lucho haciendo ruido por la primera ley trans en España, pionera también en Europa, que fue la andaluza, no la hubiéramos tenido. Esa ha sido la herramienta para conquistar derechos y eso también me ha supuesto a mí una persecución política. Me parece, y es obvio, que la persecución política hacia Montero solamente la sitúa en lo grande que ha hecho. Porque si no tuviera una gran trascendencia de cambios profundos en la sociedad, ni siquiera se preocuparían.
x DesperTRANS
Llegamos a un nuevo 17 de mayo, día internacional contra la LGTBIfobia, con claras señales de alarma: los delitos de odio contra el colectivo LGTBI han aumentado en un 70%, en especial contra las personas trans. Los discursos de odio difundidos por la ultraderecha y sectores transexcluyentes tienen consecuencias.
Discursos de odio amplificados por las redes sociales y por los medios de comunicación que señalan a las personas LGTBI y de manera especial a las personas trans. Todo el odio vertido hacia el colectivo trans en los últimos años, alrededor del “debate” sobre la ley trans han conseguido señalar a las personas LGTBI y ponernos un punto de mira enorme. La consecuencia directa es el aumento de agresiones contra el colectivo. También en Euskal Herria estas agresiones están aumentando de manera alarmante.
Por supuesto todo esto ocurre de manera impune, ante la indiferencia y la inacción de las instituciones y de la judicatura. El artículo 510 del Código Penal, teóricamente pensado para proteger ante agresiones a grupos vulnerables y socialmente discriminados como personas LGTBI, personas migrantes, personas discapacitadas, personas racializadas, etcétera… se convierten en papel mojado. Vemos como este mismo artículo se utiliza para proteger a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a la Casa Real o a los fascistas mientras a las víctimas de agresiones racistas, machistas, LGTBIfóbicas, xenófobas, capacitistas… se nos cuestiona continuamente.
Pese a que históricamente estos discursos de odio que buscan borrarnos del mapa han venido de sectores ultraderechistas y ultracatólicos, hoy observamos con preocupación como esta lacra está anidando en sectores que se autodefinen como “de izquierda” o incluso “feministas”. Y observamos con más preocupación aún como ciertos sectores y organizaciones de izquierda guardan silencio cómplice ante esta grave realidad.
Desde DesperTRANS, queremos dejar claro que la LGTBIfobia y la transfobia no son compatibles con las ideas de izquierda, antifascistas y feministas. Queremos alertar de que la proliferación de este tipo de discursos dentro de sectores de izquierda son el caballo de Troya del fascismo y del patriarcado. Queremos denunciar el silencio cómplice de determinados sectores y queremos denunciar también la impunidad con la que ocurren estos hechos y la pasividad de las instituciones ante esta situación.
Hacemos un llamamiento a participar en todas las movilizaciones contra la LGTBIfobia a nivel de Euskal Herria para este 17 de mayo.
Gora Borroka Transmarikabollo!
Ez dira pasako!
En el día de hoy se ha llevado a cabo la firma por parte de la presidenta de la Federación Plataforma Trans, Mar Cambrollé y el presidente de la Fundación 26 de Diciembre, Federico Armenteros, de un convenio de colaboración entre las dos entidades. La Federación Plataforma Trans es la organización más representativa del colectivo trans, aúna al 90% de los colectivos trans específicos del Estado Español y llevado a cabo una intensa actividad pedagógica y social, siendo una de las promotoras desde 2015 de la Ley Trans, ostentando la vocalía que representa la voz de las personas trans en el Consejo de Participación de las Personas LGTBI del Gobierno de España.
Por su parte la Fundación 26 de Diciembre es la organización más destacada de personas mayores LGTBI, ha venido desarrollando de manera pionera programas de atención y acciones destinadas a este colectivo, uno de los más abandonados, junto con las personas trans.
“En el marco de objetivos comunes, dicho convenio permitirá a ambas organizaciones el desarrollo de actividades y acciones en contra de la LGTBIfobia y por la mejora de la calidad de vida de las personas LGTBI. La especificidad de ambas organizaciones hará que con mayor relevancia se tenga en cuenta a las personas LGTBI mayores y a las personas trans y sus familias, aunando esfuerzos en su integración social.” Ha declarado Mar Cambrollé, presidenta de Plataforma Trans. “Por lo que en breve, desde Plataforma Trans, pondremos en funcionamiento, en el local de la Fundación 26 de Diciembre, el servicio pionero “Espacio Trans” donde se ofrecerá formación sobre
identidades trans a toda la población, así como un lugar de encuentro y desarrollo de actividades dirigidas a las personas trans y su entorno relacional.” Finaliza Cambrollé.
🏳️🌈 HOY.- @fundacion26D y la 🏳️⚧️ @PlataformaTrans han firmado CONVENIO para aunar esfuerzos y desarrollar acciones para la mejora de la calidad de vida de las personas LGTBI mayores y las personas trans y sus familias.
En breve #EspacioTrans 🏳️⚧️💪 pic.twitter.com/KGQCoJnDGf— Plataforma Trans 🏳️⚧️ Habrá Ley Trans (@PlataformaTrans) May 9, 2023
Mar Cambrollé: “Llevamos mucho tiempo pidiendo medidas urgentes ante la campaña de odio y estigmatización que sectores reaccionarios están llevando a cabo contra las personas trans, cada día vemos como va en aumento de manera alarmante».

Durante la celebración de un acto organizado por Plataforma Trans, sobre las claves de la nueva Ley Trans, realizado el pasado sábado por la tarde en el Centro de la Mujer de Getafe y en el que se contaba con la presencia de Angela Rodríguez, Secretaria de Estado de Igualdad y Contra la Violencia de Género, Alba Leo, Concejala de Feminismo y Segunda Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Getafe y Mar Cambrollé, Presidenta de Plataforma Trans, un grupo de 11 personas comenzaron a proferir gritos vejatorios contra las personas trans y contra las ponentes, impidiendo el desarrollo del acto. Dichas personas se levantaron de sus asientos y continuaron con gritos, en actitud violenta, provocando momentos de nerviosismo y miedo entre el público asistente.
Tras llamar a la policía local, los agentes se personaron en el recinto, desalojando e identificando a dichas personas. También acudió una patrulla de la policía nacional.
Ese mismo día, el Centro de la Mujer de Getafe, lugar donde se realizaba el acto, así como un banco dedicado al colectivo trans, situado en el mismo municipio, habían amanecido con pintadas, hechos que en la misma mañana había sido puestos en conocimiento de la policía local de Getafe. También, en redes sociales, se estaba haciendo un llamamiento a acudir al acto a boikotearlo. Por lo que desde Plataforma Trans, queda constancia de que se trata de un acto organizado y planificado por un grupo anti derechos trans, como así se ha hecho constar en la denuncia interpuesta por representantes de Plataforma Trans en la Comisaria de la policía nacional en Getafe, por un delito de odio tipificado en el art.510 del Código Penal e impedir el ejercicio de la libertad de expresión de manera violenta.

“Es incomprensible como habiendo notificado los incidentes previos, no hubiera presencia de agentes municipales que de manera inmediata hubieran podido intervenir para zanjar un episodio en el que durante 15 minutos nos vimos en una sala abarrotada, donde había personas mayores que vivieron momentos de pánico, con personas que nos gritaban de manera violenta, en este sentido pedimos explicaciones a la Concejalía de Seguridad Ciudadana por una incomprensible falta de previsión”, declara Mar Cambrollé, presidenta de Plataforma Trans.
“Llevamos mucho tiempo pidiendo medidas urgentes ante la campaña de odio y estigmatización que sectores reaccionarios están llevando a cabo contra las personas trans, cada día vemos como va en aumento de manera alarmante. ¿Qué tiene que suceder para que lleguen esas medidas y se ponga freno desde las instituciones democráticas? ¿una desgracia? Estamos hartas de que nos quieran imponer el miedo en nuestras vidas” continua Cambrollé. “Por lo que hemos solicitado una reunión urgente con el Ministerio del Interior y la Fiscalía General del Estado, no se puede seguir mirando hacía otro lado, cuando una parte de nuestra población y tan vulnerable, esta siendo situada en la diana del odio”. Concluye Cambrollé.
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