Día Internacional de la Visibilidad Trans Frente al Odio y el Fascismo: ¡Orgullo, Resistencia y Furia Trans!

Día Internacional de la Visibilidad Trans

Frente al Odio y el Fascismo: ¡Orgullo, Resistencia y Furia Trans!

 

Hoy nos convocamos en torno al Día Internacional de la Visibilidad Trans, una fecha que trasciende la mera celebración para convertirse en una herramienta política de denuncia y conciencia social. Salimos a las calles para visibilizar las discriminaciones estructurales que sufrimos y para interpelar directamente a las instituciones: la igualdad real no es un deseo, es una deuda histórica que exige el desarrollo urgente de políticas públicas valientes.

 1.       La ofensiva de la extrema derecha

 Asistimos con alarma al auge de los discursos de odio, orquestados por la ultraderecha como parte de una «batalla cultural» global. Esta ofensiva no es aislada; es un ataque coordinado contra el feminismo, las personas migrantes y el colectivo LGTBIQA+.

Su objetivo es claro: aniquilar la resistencia que representan nuestras identidades. Nuestras vidas abren una grieta en el sistema hegemónico y capitalista que se sustenta en la imposición del patriarcado, la blanquitud y el binarismo de género. Somos la prueba de que otros mundos son posibles, y por eso intentan borrarnos.

 2.       La amenaza a nuestros derechos

 En nuestro país, la derecha extrema y la extrema derecha han unido intereses para poner en riesgo los avances en derechos sociales y civiles de toda la población. En aquellos territorios donde el apoyo de VOX es moneda de cambio, la mutilación de las leyes trans y LGTBI es la prioridad de su agenda política.

A esta ofensiva institucional se suman las voces de quienes, bajo el disfraz del feminismo (TERFs), actúan como mercenarias del fascismo y el patriarcado. Así mismo, asistimos con pavor, ante las voces de algunas «izquierdas» que han asimilado los marcos ideológicos de  la ultraderecha, lo que supone una declaración de derrota y el triunfo de la reacción, que señalan a las personas migrantes, LGTBIQA+ y al feminismo  como un objetivo a batir, intentando convertir nuestras existencias en el «eje del mal» para justificar su retroceso ideológico.

 3.       Un llamamiento a la unidad y la democracia

 Desde la Federación Plataforma Trans, recordamos que la libertad no es un compartimento estanco: ¡Defender a las personas LGTBIQA+ es defender la democracia! Si caen nuestros derechos, cae el muro de contención contra el autoritarismo que amenaza a toda la sociedad.

Por todo ello, hacemos un llamamiento a la ciudadanía, a las entidades sociales, políticas y sindicales para que se unan a nuestra voz. No caminamos en soledad; caminamos por la dignidad de quienes somos y de quienes vendrán.

 📢 CONVOCATORIA

Invitamos a toda la sociedad a acompañarnos en la MANIFESTACIÓN que tendrá lugar:

Fecha: 28 de marzo.

Hora: 18:00h.

Lugar: Plaza Pedro Zerolo, Madrid.

 

¡Contra el fascismo, Orgullo y Furia Trans!

La Plataforma Trans aplaude el protocolo de empleo pero denuncia su veto en la elaboración

La Plataforma Trans aplaude el protocolo de empleo pero denuncia su veto en la elaboración

Madrid, 26 feb (.).- La Federación Plataforma Trans ha aplaudido la aprobación del protocolo de acompañamiento para las personas trans en los centros de trabajo, pero ha denunciado el veto que, según esta agrupación, ha ejercido la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, al negarles una interlocución durante el proceso de su elaboración.

En un comunicado de este jueves, la federación celebra el avance del protocolo, que considera responde a una obligación legal contemplada en la ley trans, pero denuncia el veto ejercido por Díaz y le advierte de que la federación es la entidad que agrupa a los colectivos trans específicos del Estado y que los representa en el Consejo de Participación de las Personas LGTBI, dependiente de Igualdad.

Por eso, lamenta que hayan sido «excluidas de cualquier espacio de trabajo o diálogo en relación con este protocolo», y que no conozcan ni el contenido del mismo ni hayan sido invitadas al acto de firma celebrado hoy.

Para la Plataforma Trans, esta «exclusión» supone una «grave vulneración del principio de participación democrática» y considera que negar su participación «constituye una forma de violencia política». «Más aún -añade- cuando dicha exclusión responde a sesgos sectarios que nada tienen que ver con el interés general ni con la calidad democrática».

El protocolo, firmado este jueves, permite que, a partir del momento en el que la persona trans ponga en conocimiento su deseo de iniciar el trámite de cambio registral de sexo, se abra un proceso en el que puede comenzar a utilizar su nombre sentido.

Y recoge que la empresa pondrá a disposición de la persona solicitante horas de permiso retribuido para acudir a citas médicas o para la realización de trámites administrativos, entre otras medidas.

https://es.investing.com/news/economy-news/la-plataforma-trans-aplaude-el-protocolo-de-empleo-pero-denuncia-su-veto-en-la-elaboracion-3535770

https://x.com/CambrolleMar/status/2027372050239689169

Mar Cambrollé: “Es una herida democrática que las personas trans hayamos sido relegadas al olvido durante décadas”

Mar Cambrollé: “Es una herida democrática que las personas trans hayamos sido relegadas al olvido durante décadas”

Activista histórica del colectivo LGTBIQA+, repasa en esta entrevista la represión y el borrado sufridos por las personas trans durante el franquismo y la Transición, analiza los límites y amenazas actuales a la Ley Trans y reclama políticas valientes en empleo, reparación y protección frente a la ofensiva reaccionaria.

Mar Cambrollé, presidenta de la Federación Plataforma Trans, con la bandera trans al hombro en una imagen vinculada a la defensa de los derechos del colectivo LGTBIQA+.
Mar Cambrollé | Foto: Federación Plataforma Trans

Fue vanguardia en la lucha contra la represión y hoy sigue en primera línea del debate político. Mar Cambrollé, presidenta de la Federación Plataforma Trans, habla en esta entrevista con AraInfo de memoria silenciada, de violencia estructural y de responsabilidad institucional. También de empleo digno, de reparación histórica y de la urgencia de blindar derechos ante el avance de la ultraderecha. Una conversación que conecta pasado, presente y futuro en clave de dignidad y resistencia.

Empiezas a militar cuando ser una persona trans significaba persecución policial, cárcel y exclusión absoluta. ¿Qué queda hoy de aquel Estado que reprimía y patologizaba, y qué ha cambiado realmente para las personas trans más precarizadas?

A pesar de que las personas trans fuimos punta de lanza contra la represión franquista, nuestra visibilidad nos convirtió en diana de los peores maltratos. Es una herida democrática que hayamos sido relegadas al olvido durante décadas. Si bien la Ley 4/2023 marcó un hito al despatologizar la identidad legal, la igualdad real sigue siendo una tarea pendiente: el acceso a la salud, la inserción laboral y los derechos de personas no binarias y migrantes continúan fuera de la agenda política efectiva.

La llamada “Transición española” suele narrarse como un proceso modélico, pero dejó fuera a muchos colectivos. ¿Cómo vivieron las personas trans aquel periodo y por qué su memoria sigue siendo una gran ausente del relato oficial?

Durante la Transición, las personas trans simplemente no existíamos para el Estado. Bajo la etiqueta genérica de “homosexualidad”, el régimen invisibilizó nuestra identidad, una ceguera que persistió incluso en los primeros años de democracia. El rechazo familiar nos empujó al sexilio y la violencia en las aulas truncó cualquier posibilidad de formación. Estábamos atrapadas en un “apartheid laboral” que, de forma inquisitoria, nos señalaba el camino hacia la marginación y la prostitución. Sin acceso a la salud y demonizadas por la sociedad, sufrimos un trato subhumano que aún nos estigmatiza. El “borrado trans” —perpetuado por el homocentrismo y el cisheteropatriarcado— intenta omitir que fuimos víctimas directas de la represión, pero también ignora que fuimos la vanguardia y el rostro de la lucha por la libertad de todo el colectivo.

Durante años, el movimiento trans ha denunciado su marginación dentro del propio movimiento LGTBIQA+. ¿Se ha corregido esa desigualdad o sigue existiendo una jerarquía de derechos y visibilidades?

Tanto el patriarcado como el machismo constituyen estructuras sistémicas que permean todos los estratos de la sociedad. En este sentido, el colectivo LGTBIQA+ no es ajeno a tales dinámicas ni a la dicotomía entre masculinidad y poder. La sobrerrepresentación de hombres gais, blancos y cisgénero en las esferas política, cultural y de toma de decisiones evidencia la vigencia de estas desigualdades. Por tanto, cuestionar dicho privilegio y fomentar el empoderamiento de las personas trans resulta indispensable para superar esta discriminación anacrónica.

“Proteger las leyes trans por parte de Gobiernos progresistas, es un deber, es proteger la democracia y un país mejor para todas, todos y todes”

La ley trans estatal supuso un avance histórico, pero su desarrollo normativo sigue incompleto y está generando problemas en su aplicación real. Al mismo tiempo, en Aragón la ley autonómica está bajo amenaza por el auge de la ultraderecha tras el 8F. ¿Dónde están hoy los principales riesgos reales para los derechos de las personas trans y a quién se está dejando atrás?

El proceso legislativo de la Ley Trans enfrentó un severo obstáculo: una campaña sistemática de desinformación promovida por sectores del PSOE y secundada por la derecha y la extrema derecha. Esta ofensiva impidió que la norma fuera más ambiciosa, dejando fuera el reconocimiento de las identidades no binarias y la concreción de políticas públicas de inserción laboral. Esta falta de voluntad política explica el retraso de tres años en el desarrollo reglamentario para que las personas trans migrantes puedan modificar sus documentos. Asimismo, la impunidad ante los discursos de odio y la falta de medidas contundentes de la Fiscalía y el Ministerio del Interior han provocado que las agresiones por identidad u orientación sexual se dupliquen por año y vayan en alza. No garantizar la igualdad real ni frenar la violencia dialéctica nos expone ante una extrema derecha que ya mutila derechos allí donde su voto es imprescindible para el gobierno del PP. Proteger estas leyes por parte de Gobiernos progresistas, es un deber, es proteger la democracia y un país mejor para todas, todos y todes.

Estamos viendo una ofensiva política y mediática contra las personas trans, impulsada por la ultraderecha, pero también asumida por sectores conservadores más amplios. ¿Por qué el cuerpo y la identidad trans se han convertido en un campo de batalla central?

La ofensiva contra las personas trans se enmarca en una guerra cultural global emprendida por la ultraderecha, cuyo máximo exponente es Donal Trump y las órdenes ejecutivas que atentan contra derechos fundamentales de las personas trans. Estas medidas buscan influir en las agendas sociales y políticas a escala internacional. Sin embargo, este ataque no es aislado: el feminismo y las personas migrantes también están en el centro de esta batalla. La supervivencia de un capitalismo voraz se sustenta en los valores del patriarcado y en la imposición de un orden social basado en la supremacía blanca y la cisnormatividad.

Mar Cambrollé, activista trans histórica, en una imagen durante una entrevista sobre memoria, derechos y políticas públicas para el colectivo.
Mar Cambrollé | Foto: Federación Plataforma Trans

Parte del discurso transfóbico se articula desde espacios que se reclaman feministas. ¿Cómo analizas esta deriva y qué impacto real tiene en la vida cotidiana de las mujeres trans?

Para entender este fenómeno, debemos volver a las movilizaciones feministas de 2018. Aquella convocatoria logró interpelar a un sector muy amplio y diverso: mujeres jóvenes, racializadas, trans, gitanas y amas de casa que, hasta entonces, se situaban en las periferias del feminismo académico e institucional. Bajo la consigna “Si nosotras paramos, el mundo se para”, la huelga tuvo un impacto global que no solo detuvo el ritmo cotidiano, sino que golpeó directamente los intereses del capital. Fue entonces cuando surgió la estrategia de fracturar el movimiento feminista desde dentro. Se buscó un sujeto vulnerable, uno cuyo ataque no generara una alarma social inmediata: las personas trans. Históricamente estigmatizadas, fueron convertidas en el chivo expiatorio de una agenda que busca señalar a las mujeres trans como el supuesto ‘eje del mal’. Esta maniobra no es más que una cortina de humo para invisibilizar a los verdaderos opresores del patriarcado. Por ello, es imperativo recordar: atacar a una mujer trans es atacar la potencia revolucionaria del feminismo. No puede llamarse feminismo a un movimiento de mujeres que actúan como “mercenarias” del patriarcado y que replica los marcos ideológicos de la extrema derecha.

Más allá de las leyes, ¿qué responsabilidad tienen las instituciones públicas cuando permiten discursos de odio, retrocesos autonómicos o el abandono sanitario y social de las personas trans?

Los gobiernos de carácter progresista —ya sean locales, autonómicos o estatales— tienen la obligación ética y política de blindar derechos y ampliar horizontes sociales. Este compromiso debe traducirse en políticas públicas robustas y en un respaldo firme a la agenda LGTBIQA+. Esto implica garantizar la visibilidad de entidades y activistas en los medios públicos, financiar proyectos que promuevan el respeto a la diversidad y ofrecer un asesoramiento integral al colectivo. Prescindir de estas políticas no solo perjudica a las personas LGTBIQA+, sino que tiende una alfombra roja a la ultraderecha.

Perteneces a una generación que se jugó literalmente la vida. ¿Cómo ves a las nuevas generaciones trans y qué riesgos y oportunidades detectas en su forma de organizarse y luchar?

Haber nacido en un contexto cultural y político que ha normalizado la diversidad libera a las nuevas generaciones de la carga emocional de la culpa, antes impuesta por no encajar en los patrones tradicionales de género e identidad. Este avance permite la eclosión de una juventud que no requiere permiso para ser, amar o expresarse. No obstante, el historial de deshumanización y tutela médica y estatal hacia la comunidad trans persiste como un lastre para su empoderamiento, habiéndose internalizado ese tutelaje como algo natural. Mientras que en otros espacios se respeta la representatividad, como el feminismo para las mujeres o los colectivos LGB para gais y lesbianas, con las personas trans aún se acepta que las voces cisgénero ocupen su espacio público y recursos. Esta práctica no solo perpetúa un colonialismo cis, sino que obstaculiza el empoderamiento y el verdadero liderazgo de las personas trans.

“No garantizar la igualdad real ni frenar la violencia dialéctica nos expone ante una extrema derecha que ya mutila derechos allí donde su voto es imprescindible para el gobierno del PP”

A menudo el debate trans se queda en lo identitario. ¿Cómo atraviesan la clase social, la migración o el racismo la realidad de las personas trans, y por qué estas dimensiones siguen siendo tan invisibilizadas?

Ciertos sectores que se autodefinen de “izquierdas” recurren a un discurso transexcluyente al etiquetar el análisis de la realidad trans como meramente “identitario”. Intentan, de forma falaz, desvincular la identidad de la lucha de clases o el antirracismo. Sin embargo, la identidad es indisociable de las condiciones materiales de existencia: sin una identidad reconocida, se bloquea el acceso al empleo o a una vivienda digna. La transfobia no opera de forma aislada, sino que se amalgama con la pobreza y el racismo. La prueba más devastadora es que el 90% de las personas trans asesinadas son mujeres negras, racializadas y pobres. Es imperativo afirmar que estos crímenes no solo son de odio, sino que poseen un profundo y violento impacto de género, clase y raza.

En la última Asamblea Estatal de la Plataforma Trans, el acceso al empleo se señaló como una prioridad política central. ¿Por qué sigue siendo uno de los grandes muros para las personas trans y qué medidas concretas deberían aplicarse ya para garantizar empleo digno y estable?

El trabajo es imperativo para la autonomía personal y la estabilidad social. Sin embargo, la comunidad trans arrastra una exclusión laboral anacrónica desde la dictadura. La falta de políticas públicas en todo el periodo democrático y su ausencia en las agendas sindicales nos sitúa, en pleno siglo XXI, como un colectivo vulnerable que requiere políticas activas urgentes. La Federación Plataforma por los Derechos Trans propone, entre otras medidas, la reserva de cupo laboral en el sector público y empresas subcontratadas, así como incentivos fiscales para el sector privado y el emprendimiento. Es hora de pasar de los titulares a soluciones valientes e igualitarias: el Ministerio de Trabajo debe reconocer y reunirse con nuestra organización como interlocutora legítima; negarse a tratar las cuestiones que atañen a las personas trans con la Federación Plataforma Trans, es violencia política e institucional.

Si el Estado español tuviera que saldar una deuda histórica con las personas trans, ¿por dónde debería empezar: memoria, reparación, derechos materiales o una transformación cultural profunda?

Seis grupos políticos, Podemos, Sumar, ERC, EH Bildu, BNG y Junts, registraron el 19 de noviembre de 2024 la Ley de Memoria Trans y LGTBI, una propuesta impulsada por la Federación Plataforma Trans que sigue esperando su turno de debate en el Congreso. Es una iniciativa que busca justicia para las víctimas del franquismo, quienes enfrentaron cárcel, tortura y exclusión sistemática. La ley exige que el Estado pase de las palabras a los hechos mediante una reparación real: pensiones vitalicias para los supervivientes de las leyes represoras (incluyendo a las mujeres recluidas en el Patronato de Protección a la Mujer), acceso a vivienda y cuidados. Además, reivindica que los lugares de horror, como el penal de Fuerteventura o la cárcel de Huelva, se conviertan en centros de memoria viva. No podemos permitir que nuestra historia se borre; es imperativo proteger y digitalizar nuestro legado gráfico y documental.

Mar Cambrollé: “Es una herida democrática que las personas trans hayamos sido relegadas al olvido durante décadas”

[Iruñea] 21 de febrero, acto público: «Mas allá del silencio: violencia de género en mujeres trans

[Iruñea] 21 de febrero, acto público: «Mas allá del silencio: violencia de género en mujeres trans
Federación Plataforma Trans y DesperTRANS
Próximo sábado 21 de febrero en Plazara! :»Mas allá del silencio: violencia de género en mujeres trans», una ponencia de Mar Cambrollé , presidenta de la Federación @plataformatrans

 

 Desde La Federación Plataforma Trans y DesperTRANS y con la colaboración de los colectivos LGTBIAQ+ de Nafarroa organizamos el próximo sábado 21 de febrero un acto bajo el titulo «Mas allá del silencio: violencia de género en mujeres trans», una ponencia de Mar Cambrollé , presidenta de la Federación @plataformatrans

Sábado, 21 de febrero a las 18:00

Plazara! (Sala Plaza Sintagma).
C/ Mayor 31. Iruñea/Pamplona

El Gobierno incumple la Ley Trans y entorpece el cambio de sexo legal de las personas extranjeras

El Gobierno incumple la Ley Trans y entorpece el cambio de sexo legal de las personas extranjeras

Debería haberlo hecho hace casi dos años, pero el Gobierno sigue sin desarrollar el reglamento incluido en la Ley Trans para permitir que las personas extranjeras modifiquen su nombre y sexo legal. La norma, aprobada en marzo de 2023, dio un año al Ejecutivo para “habilitar por vía reglamentaria” el procedimiento, pero a día de hoy aún no lo ha hecho. El retraso impacta de lleno en las personas trans que no pueden modificar estos datos en sus países de origen y que describen una situación de “limbo” al desconocer la hoja de ruta para ejercer un derecho que la ley les reconoce.

“Lo he intentado, pero me he encontrado con un bloqueo administrativo constante”, afirma Dina El Omary, una mujer trans que huyó de Marruecos tras una vida marcada por la violencia. Pidió asilo en España y fue reconocida como refugiada al considerar acreditada la situación de “acoso, hostigamiento y violencia física y verbal” a la que fue sometida en su país de origen, donde era conocida por su activismo. El expediente que le concede el asilo reconoce “la imposibilidad de vivir con libertad y dignidad” su propia identidad en Marruecos, donde ser LGTBI es considerado delito, pero aun así asegura que aún no ha podido cambiar aquí su nombre ni sexo legal.

“El Estado reconoce que tuve que huir de mi país por mi identidad, pero al mismo tiempo no la respeta ni me permite vivir plenamente. Es doloroso y contradictorio”, afirma. La Ley Trans, que provocó una profunda brecha en el Gobierno y las críticas de un sector del feminismo, permite a los españoles cambiar el DNI sin requisitos médicos, con la voluntad del solicitante. Su artículo 50 extiende el derecho a los extranjeros “que acrediten la imposibilidad legal o de hecho” de hacerlo en su país y establece que lo podrán hacer “ante la autoridad competente”. Esta tendrá que “instar” al Ministerio de Exteriores para que investigue cómo está la situación en el país del solicitante.

Para que esto pueda ser efectivo, la norma dispone que “en el plazo de un año” desde su entrada en vigor, el Gobierno “habilitará por vía reglamentaria los procedimientos” adecuados. Entre los perfiles a los que va dirigida la medida están las personas extranjeras con papeles y también todos los solicitantes asilo y refugiados, que según la ley tienen derecho a que los documentos que les identifican reflejen su identidad. Sin embargo, a día de hoy el reglamento no está aprobado y no hay una vía clara y homogénea para proceder al trámite, según trasladan asociaciones, abogados y personas afectadas consultadas.

“Me dijeron que tenía que ir al Registro Civil y allí me informaron de que no pueden tramitarlo, pero nadie me ha informado de cómo puedo hacerlo. La respuesta siempre ha sido negativa sin que nadie asuma la competencia”, explica Dina, que vive en Madrid y que consultó con un abogado que le indicó que “no existe ningún organismo ni departamento que esté aplicando” de manera generalizada el procedimiento. Colectivos LGTBI como la Plataforma Trans, que fue la primera en llamar la atención sobre la situación, llevan meses denunciando el incumplimiento.

Depender de la voluntad del funcionario

Cuando algunas de las personas solicitantes de asilo atendidas por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), organización que gestiona algunos de los centros del sistema de acogida estatal, mostraron a su personal su deseo de acogerse a este derecho, la ONG se encontró con que no había un procedimiento claro para solicitarlo. “Vamos caso por caso. No existe un procedimiento”, explica Elena Muñoz, responsable legal en CEAR.

Ante la falta de protocolo, la organización acudió a dos entidades para intentar solicitar los cambios en cada uno de los casos: por un lado, a la Oficina de Asilo y Refugio (OAR), que depende del Ministerio de lnterior y se encarga de la documentación temporal que poseen los solicitantes de asilo, la llamada ‘tarjeta roja’. Por otro, a la Policía Nacional. “Son dos trámites. Primero, el nombre registrado en el expediente de su petición de asilo, así como en todas las resoluciones ligadas al caso, competencia de la OAR. Después, la expedición de la documentación (Policía Nacional)”, resume Muñoz.

La letrada afirma que, mientras unos casos ya se han resuelto de manera ágil, otros aún se encuentran en trámite y sufren algo más de retraso. “En nuestro caso la Policía y la OAR, fueron colaboradoras y buscaron la manera de hacerlo. Reconocían que no era fácil al no haber procedimiento, pero se implicaron”, apunta. El problema de depender de la implicación de los funcionarios de turno es la probable arbitrariedad en la respuesta, y la dificultad con la que se encontrarán quienes carecen del acompañamiento jurídico de una organización. “La Oficina de Asilo, por ejemplo, no tiene una ventanilla al público. No sé cómo podría hacerlo alguien que no tiene ese asesoramiento. Cualquiera tendría que ser capaz de hacerlo a través de un procedimiento claro, sencillo y con los plazos marcados”, opina la jurista.

La Plataforma Trans lleva desde el pasado octubre movilizándose y ha recurrido al Defensor del Pueblo. La presidenta de la organización, Mar Cambrollé, denuncia la “desidia” del Gobierno con las personas trans migrantes, a las que asegura que está “condenado a la invisibilidad, a la precariedad y al miedo” por lo que considera que “no es una simple omisión administrativa”, sino “una vulneración flagrante de los derechos humanos”. La Federación Estatal LGTBI también se ha sumado a la queja y ha denunciado el “incumplimiento sistemático” de la ley por parte del Ministerio del Interior, al que reclama la puesta en marcha del reglamento.

Nadie asume la responsabilidad

En el seno del Gobierno, no parece haber una hoja de ruta marcada y todos los ministerios consultados que han respondido a elDiario.es eluden asumir la responsabilidad en la cuestión. A preguntas de este medio, Interior apunta a que “el procedimiento no depende” del departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska porque Policía Nacional “expide la documentación”, pero “carece de capacidad para realizar estas modificaciones [de nombre y sexo legal], como tampoco puede hacerlo con las personas españolas, sin el cambio previo en el Registro Civil”. En una respuesta parlamentaria remitida este jueves a Podemos, Interior asegura que ya “aplica” las previsiones contenidas en la ley.

El Ministerio de Justicia, que es de quien depende el Registro Civil, apunta a que “solo tiene competencia” para hacerlo con quienes tienen la nacionalidad española, mientras que el Ministerio de Igualdad, que fue el impulsor de la Ley Trans, vuelve a pasar la pelota a Interior: “Es el que tiene competencias para expedir documentos identificativos oficiales”, apuntan fuentes del departamento dirigido por Ana Redondo, que señalan que “Interior y Exteriores” deberían “conjuntamente” reglamentar el procedimiento. El Ministerio de Asuntos Exteriores, por su parte, no ha respondido a la consulta.

Fuentes del Defensor del Pueblo señalan que han recibido varias quejas de personas extranjeras que tienen “dificultades” para solicitar el cambio y mantiene una “actuación abierta” por ello, sumado a la interpuesta por la Plataforma Trans, que también envió una carta al Ministerio del Interior que no ha sido contestada. En la respuesta del pasado enero, el organismo dirigido por Ángel Gabilondo apunta directamente a Interior como responsable del desarrollo del reglamento para clarificar el procedimiento y confirma que le ha pedido explicaciones por “la demora” en su puesta en marcha.

Pero, además, el Defensor del Pueblo informa de un caso en el que la modificación de los datos de una persona extranjera –no solicitante de asilo– se produjo por la actuación de la Subdelegación del Gobierno en Guipúzcoa. Esta es precisamente la vía que señala la Dirección General de Policía en un informe en el marco de un recurso que actualmente tramita el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº17 de Madrid interpuesto por una chica trans de Perú. En el informe, al que ha accedido elDiario.es, la Policía asegura que debería haberse dirigido a la Delegación del Gobierno de Madrid, que es donde vive, y una vez hecho el cambio, la Unidad de Documentación de Policía Nacional podría plasmarlo en su documentación.

“La cuestión es que la Ley Trans es ambigua porque habla de ‘autoridad competente’ y ninguna está asumiendo la responsabilidad”, opina el abogado Saúl Castro, que lleva el caso de la mujer peruana y que ya ha presentado la petición ante la Delegación del Gobierno. Castro cree que las Oficinas de Extranjería, que están en las subdelegaciones, “son las competentes” para hacer la gestión, al menos en el caso de quienes no son solicitantes de asilo, pero aun así cree que “es necesario” el desarrollo del reglamento porque “hace falta un protocolo claro que garantice la aplicación del derecho”. Preguntado el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, del que dependen las delegaciones del Gobierno, apunta a que sus funciones “son las de todas las áreas” del Ejecutivo y remite “a Interior o a Igualdad”.