Un nuevo trabajo en la revista British Journal of Sports Medicine compara la condición física de mujeres y  trans y cis y concluye que las atletas trans no tienen ventajas inherentes

La participación de deportistas trans en ligas femeninas ha provocado un debate encendido desde hace años. Algunos organismos han endurecido las reglas mientras otros, como el International Olympic Committee, apelan a equilibrar inclusión y equidad. Al mismo tiempo, los estudios publicados ofrecían resultados dispares y de calidad desigual, lo que alimentaba titulares contradictorios y políticas cambiantes.

El artículo que hoy centra la discusión es una revisión sistemática con metaanálisis, el tipo de estudio que combina trabajos previos para ganar potencia estadística. Los autores, un equipo de ocho investigadores, cribaron decenas de publicaciones que comparaban a mujeres trans y cis, tanto en población general como en practicantes de deporte, y analizaron indicadores de composición corporal y rendimiento.

Las atletas trans después de la terapia hormonal

La conclusión central es  que las mujeres trans, incluso manteniendo algo más de masa magra uno a tres años después del inicio de la terapia hormonal, muestran niveles de forma física comparables a los de mujeres cis. En la práctica, esto significa que, en pruebas de fuerza, consumo máximo de oxígeno y otras medidas funcionales, no aparecen diferencias robustas que respalden la idea de una “ventaja inherente” por haber pasado por una pubertad con testosterona.

El trabajo no niega que la biología importe en el deporte. Explica que la supresión de testosterona, eje del tratamiento de afirmación de género, reduce progresivamente atributos asociados al rendimiento como la masa muscular y la potencia. La testosterona es la hormona sexual que, en niveles elevados, favorece el desarrollo de músculo y hemoglobina. Al bajar sus valores a rangos típicos femeninos, el perfil fisiológico también cambia, y la literatura agregada refleja esa convergencia.

Los autores insisten en dos límites importantes. Primero, la calidad de los estudios incluidos varía, porque muchas muestras son pequeñas y heterogéneas. Segundo, hay pocos datos de deportistas trans en la élite, donde diferencias mínimas pueden decidir medallas. Estos matices no invalidan el resultado principal, pero invitan a diseñar investigaciones prospectivas con mejores controles, periodos de seguimiento más largos y pruebas específicas por deporte.

La misma fuerza y resistencia en atletas trans

Otro punto clave del metaanálisis es metodológico. Distingue entre variables de composición corporal, como masa magra o grasa, y variables de rendimiento, como VO₂máx, que resume la capacidad de usar oxígeno durante el esfuerzo, o las repeticiones máximas en ejercicios de fuerza. Tener algo más de masa magra no se traduce automáticamente en rendir más si el resto de factores, desde técnica a adaptación al entrenamiento, no acompañan. El análisis conjunto de todos estos parámetros inclina la balanza hacia la equivalencia funcional.

El artículo dice que la evidencia disponible no justifica vetos generales a las mujeres trans en el deporte femenino. Sugiere, en cambio, que cada federación evalúe requisitos proporcionales, centrados en el riesgo y la naturaleza del esfuerzo en cada disciplina, y que actualice sus criterios a medida que la ciencia sume datos.

El rendimiento deportivo es multifactorial. Son las hormonas, sí, pero también el entrenamiento, edad, historial de lesiones, táctica y salud mental. Cuando se observa todo el conjunto y se unen los estudios, no se puede afirmar que una atleta trans tenga ventaja. La conversación seguirá, y con un poco de suerte, seguirá con mejores datos y menos consignas.

REFERENCIA

Body composition and physical fitness in transgender and cisgender women: a systematic review with meta-analysis

Las atletas trans no tienen ventajas físicas en el deporte, según un estudio